Cómo se calcula
La rentabilidad bruta divide las rentas anuales entre la inversión total. La neta descuenta IBI, comunidad, seguro y mantenimiento. También permite reflejar meses sin inquilino, una diferencia que suele olvidarse.
Qué gastos conviene incluir
- Precio de compra o valor actual del inmueble.
- Impuestos y gastos de adquisición, si analizas una compra.
- Reforma, mobiliario y puesta a punto.
- IBI, comunidad, seguro, mantenimiento y gestión.
- Periodos sin renta y posibles reparaciones.
Por qué una renta alta no siempre ofrece mejor resultado
Un precio excesivo puede alargar el periodo vacío. Una renta algo más ajustada con un inquilino solvente y estable puede producir un mejor resultado anual. Además del porcentaje, conviene valorar liquidez, riesgo y tiempo de gestión.
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